Certificación EFA, qué es y por qué la necesitas si trabajas en banca

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Seguramente, si trabajas en el sector financiero, habrás oído hablar de términos como certificación EFA, ESMA o MiFID. Pero, ¿qué es todo esto y cómo te va a afectar a corto plazo? A continuación te explicamos todo lo que necesitas saber para estar totalmente preparado ante las nuevas exigencias del sector.

La grave crisis financiera que hemos vivido, con las hipotecas subprime como máximo exponente en Estados Unidos y el caso de las preferentes en España, ha puesto de manifiesto las debilidades del funcionamiento de los mercados de capitales. Probablemente este haya sido el detonante para que la ESMA (Autoridad Europea de Mercados y Valores) tome cartas en el asunto con el objetivo de no caer de nuevo en los errores del pasado.

La ESMA hace especial hincapié en la necesidad de proteger, principalmente, al inversor particular que, sin muchos conocimientos sobre la materia, queda expuesto a la comercialización de productos financieros a través de los asesores de la entidad en la que tiene sus ahorros.

Así, este organismo decide publicar las directrices definitivas sobre MiFID II (Directiva sobre mercados de instrumentos financieros), que sienta las bases de homologación de los conocimientos suficientes y necesarios para desempeñar labores de asesoramiento financiero en Europa. Es decir, todos aquellos que se dediquen a prestar servicios de asesoramiento financiero a clientes, así como informar sobre productos de inversión, deberán contar con una certificación que avale su capacitación para desempeñar tales funciones.

Esto produce un auténtico punto de inflexión en el sector bancario europeo, en el cual hasta la fecha no era de obligado cumplimiento la tenencia de un certificado que acreditase a los empleados para desempeñar sus funciones.

Estas directrices, que entrarán en vigor el 2 de enero de 2018, exigen una cualificación diferenciada entre aquellos profesionales que asesoran y aquellos que ofrecen información. Además, exigen una formación continua y la obligatoria renovación de la certificación. Estas directrices afectarán a todos los profesionales, sin excepción, independientemente de que cuenten con experiencia o no.

En concreto, el artículo 25.1 de la próxima normativa MiFiD II, será el encargado de reflejar la necesidad de demostrar las aptitudes y conocimientos necesarios para prestar servicios de asesoramiento financiero a clientes, así como informar sobre productos de inversión.

De cara al cliente, el artículo 25.1 otorgará un plus de transparencia y confianza con su asesor y entidad, sabiendo que posee una certificación que le acredita, cuando menos, como apto para el asesoramiento financiero.

Las certificaciones externas se dibujan como la mejor solución para que las autoridades contemplen estas directrices y recomienden su desarrollo en cada país. En el mercado existen varias certificaciones acreditativas de este tipo de conocimientos, como el Diploma de Agente Financiero (DAF), European Financial Advisor (EFA), EFP, CEFA, CFA, etc. Sin embargo, parece lógico que la certificación EFA de EFPA Europa, con sus más de 10.000 certificados en España, sea la firme candidata para erigirse como la certificación exigida por la ESMA.

La certificación EFA constata la idoneidad para ejercer tareas de consejo y asesoría patrimonial y financiera a particulares. La obtención de la certificación EFA puede hacerse a través de un único examen o a través de dos exámenes correspondientes a cada uno de los dos niveles.

La certificación EFA exige una recertificación y actualización periódica de los conocimientos que asegura que los profesionales del sector reciben una formación continua.

Otra ventaja de la certificación EFA es la reducción de la canibalización del sector con entidades no registradas en la CNMV en virtud de un plus de calidad por parte de las entidades registradas con plantillas certificadas y homologadas.

Aún es pronto para determinar qué certificación de las múltiples que existen en el mercado será la elegida por la ESMA como acreditativa de conocimientos. Lo que está claro es que la certificación EFA otorga un amplio abanico de conocimientos en los diferentes productos financieros, sin dejar de lado temas tan importantes como los seguros o la matemática financiera. Su enfoque directo sobre empleados de banca (privada/personal/comercial) y su hincapié en la ética profesional, hacen presagiar que la certificación EFA será la que cuente con más adeptos.

En países como Reino Unido las entidades financieras están adelantándose para formar y certificar a sus plantillas, cerrando incluso temporalmente sus divisiones de asesoramiento financiero. En Estados Unidos ya cuentan con una licencia sine qua non para el desempeño de la actividad financiera, la licencia 79.

En un mundo tan dinámico y complejo como es el de la inversión, todos los conocimientos son pocos para ofrecer un asesoramiento de calidad que se adapte perfectamente al perfil del cliente. La MiFiD II y su artículo 25.1 traerán consigo la profesionalización definitiva y demandada del sector financiero.

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