Formación Mifid II y la banca: ¿empezamos por el principio?

Formacion Mifid II: La banca necesita una profunda profesionalizacion de sus plantillas, el primer paso es la formación, ¿pero y que hay de la etica?

Formación Mifid II y la banca: ¿Se imaginan que cuando les llega su turno en la cola de su carnicería de confianza, el carnicero no distingue la carne de cerdo de la de ternera? ¿Imagina que usted pide algo bajo en grasa y le sirven panceta ibérica?

No lejos de su asombro, el carnicero le intenta convencer de que es muy buena para su salud ante lo cual el cliente explota respondiendo: ¿Sabe lo que me está diciendo? El trabajador declara: “a mí me dijeron que tenía que venderlo, estamos en campaña de panceta…”

La formación mifid II empezando por lo básico

Así está una gran parte del sector bancario en la actualidad ante los requisitos de formación Mifid II. Cambien los términos alimenticios por productos bancarios y podríamos reproducir perfectamente una conversación “de hoy en día” en una oficina bancaria cualquiera. Y consideramos que decimos esto con conocimiento de causa, ya que acumulamos varios años formando a personas en el ámbito financiero, concretamente ayudándoles a obtener una certificación oficial. Créannos, en los primeros compases del curso o programa correspondiente el desconcierto conceptual en sus cabezas es terrible, se dan cuenta que llevan años rodeados de una serie de conceptos básicos pero no conocen sus raíces, ni el por qué de las cosas, a la mayoría “simplemente les suena…” a otros por desgracia ni eso.

¿Lo vivido nos ayuda a aprender? Claramente, no.

Hemos pasado una crisis financiera profunda con quiebras de entidades importantes, como Lehman Brothers y por supuesto, el reciente y lamentable desenlace del Banco Popular. Parece que no hemos aprendido nada, y si lo hemos hecho, más bien poco. Nos gustaría centrar las presentes palabras en dos focos, a nuestro humilde entender, igualmente culpables: entidades y trabajadores.

Por un lado las entidades, es evidente que muchas han hecho muchas cosas mal y hay que reseñar que los reguladores y supervisores tampoco han estado a la altura para intentar que el resfriado no se transformara en una neumonía mortal pero las entidades deben implicarse mucho más con la formación. La persona que está en contacto con el cliente debe de tener unos conocimientos financieros sólidos, y aquí no cabe debate ni subjetividad. Un asesor no puede dudar cuándo le preguntan cómo influye la depreciación del dólar a mi cartera de acciones del Nasdaq, tampoco puede dudar si el cupón que me ha pagado mi bono es rendimiento de capital o ganancia patrimonial, etc.

La ética personal y profesional: Un secreto a voces que nadie cumple

Y por otro lado, nosotros, los asesores o futuros asesores. Tenemos una ética personal y profesional, por encima incluso de nuestra entidad. ¿O nos conformamos con vender por vender, con colocar por colocar? No será mejor conocer el producto (para ello es fundamental estar bien formado) y ver a quién le puede encajar, entendiendo la palabra “encajar” como una solución financiera que pueda hacer más fácil la vida al cliente. Muchos de nuestros alumnos nos dicen: “es que nos obligan a vender...” ¿Van a vender un peine a un calvo sabiendo que no necesita? Nosotros personalmente nos negamos, no vaya a ser que un día nos digan que tenemos que tirarnos de un puente…

Nuestro consejo es que no paren de formarse, de obtener títulos que acrediten conocimientos, estamos en un mundo técnico muy cambiante. Si estoy formado, tendré oportunidades de promoción, de adaptarme a otros puestos, de cambiar de entidad, etc.

Nuestra conclusión es que no debemos formarnos porque “esté de moda” porque nos se exija una determinación formación Mifid II, sino por ser mejores profesionales. Sentirán que son mejores personas y de paso, haremos mejorar al sistema financiero. Sin hablar de que su día a día será infinitamente mejor, más dinámico, alegre y realizarán su trabajo con mayor seguridad si cabe. Y esto señores, se traduce en una mejora en la atención al cliente. Por ende, mayor satisfacción del cliente con su entidad, mayor engagement, mayor venta cruzada y mayores beneficios para todos.

¿No creen que es mucho mejor negocio la banca de personas que la banca de productos?

Las opiniones de nuestros alumnos, muchos de ellos trabajadores de banca, nos animan a seguir adelante pensando en la formación financiera como un objetivo a nivel social.

Es el compromiso de RWB. Es nuestro compromiso.

 

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